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El hombre de la flor

Un precioso libro para soñar

 

Leer es apasionante, te descubre mundos de ilusión, épocas remotas, intrigas, pasiones... Hay quien lo descubre pronto y quien tarda más en encontrar su parcela en el mundo literario. A veces llegamos a un libro o un cuento por recomendación de otros, por una portada atractiva, por un título sugerente... Y otras por pura casualidad. Este último es el caso del libro o cuento del que os quiero hablar hoy "El hombre de la flor". 

A veces llegamos a un libro por pura casualidad.

Este verano, uno de los días que fui con los pequeños a casa de los abuelos me dijo mi padre: "hemos encontrado un cuento que yo creo que te va a gustar" y no me dijo nada más. Puso el cuento en mis manos y se quedó mirándome mientras lo abría. Mi cara debía ser un poema porque asomaba una sonrisa en su cara. Al principio me sorprendió, fui pasando las hojas... y entonces, me cautivó. Es un libro o un cuento de esos que nos hacen falta.

Al principio me sorprendió, fui pasando las hojas... Y me cautivó.

Vivimos en una sociedad en la que todo debe ser de un modo concreto, cada cosa según su protocolo, su procedimiento concreto. La imaginación inocente de los niños desaparece muy pronto. Afortunadamente están tomando protagonismo tímidamente y poco a poco juguetes "a medio hacer". Como los juguetes Waldorf o Montessori: bloques curvos, muñecos sin cara... que permiten hacer volar la imaginación de nuestros pequeños. Son piezas multiusos porque precisamente esa falta de definición es lo que los hace perfectos para un montón de juegos diferentes. Y esto mismo es lo que permite este delicioso cuento.

Afortunadamente están tomando protagonismo juguetes "a medio hacer".

Este libro, o cuento, es perfecto para cualquiera que desee dejar volar su imaginación. Que quiera dejar que el pequeño niño que habita en nosotros se asome tímidamente dejando pasar un soplo de aire fresco, una brisa de inocencia.

Es un libro que comienza en blanco y negro con alguna pinceladas de color para, poco a poco, ir ganando en riqueza cromática atrapando al lector o mejor dicho, al inventor de historias, pero no te quiero desvelar más. Prefiero que lo descubras.

¿Conocías este precioso cuento? ¿Te ha cautivado como a mí? Si no lo conocías y crees que nos hacen falta unas gotas de imaginación, te lo recomiendo. Cuéntame qué te parece en los comentarios.

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